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Entrenar con objetivos… y sin ellos.

De alguna manera observo que estamos educados, acostumbrados y entrenados para sentir que siempre nos movemos hacia algún lado.

Sería como tener la NECESIDAD de encontrar una UTILIDAD detrás de la actividad que estamos haciendo en el presente en pos de algún OBJETIVO anclado en el FUTURO. Es decir… sentir que lo que hacemos SIRVE para algo…

De esta manera nos sentimos motivados, ENFOCADOS y con la voluntad necesaria de hacer a un lado cualquier DISTRACTOR que pudiera presentarse en ese CAMINO MARCADO, donde los bordes son bien claros y los PASOS están PERFECTAMENTE PLANIFICADOS.

En el mundillo del ENTRENAMIENTO DEPORTIVO este tema de tener OBJETIVOS CONCRETOS es una CLARA necesidad.

Las distintas competencias, torneos, enfrentamientos, ganar, mejorar, SUPERARSE son términos e instancias que forman parte y son intrínsecos al mundo del DEPORTE y del EJERCICIO FÍSICO. 

Sin embargo, como siempre, hay personas que no encuadran en la generalidad. En este caso, ellos se mueven, entrenan, se ejercitan por la SIMPLE NECESIDAD y HÁBITO de hacerlo. No dependen de eventos determinados. No pierden la motivación y NO IMAGINAN su vida sin el movimiento físico.

Pero, a decir verdad, me arriesgo a decir que SON LOS MENOS.

Al hablar puntualmente de LOS CORREDORES, CICLISTAS, TRIATLETAS y demás, transcurrir la PANDEMIA DE COVID significó un VERDADERO DESAFÍO físico, mental y emocional. Fueron suspendidas por muchos meses todas las competencias profesionales y amateurs;  esos objetivos anclados en el futuro de los que hablábamos anteriormente.

Cuando se superó la etapa de AISLAMIENTO estricto y se pudo volver a salir a las calles, los deportistas volvieron a recorrer las distintas ciudades y ese hecho significó el retorno de la ALEGRÍA y la motivación para muchos. Volvían a ser “abrazados” por su amada actividad.

Así y todo, pasó poco tiempo para que ese ENTUSIASMO INICIAL comenzara a menguar lentamente. Empezó a sentirse la necesidad de la vuelta de las TAN ANHELADAS competencias.

Recuerden que para mucha gente no ver el objetivo claro implica una CAÍDA EN LA MOTIVACIÓN para moverse.

Planteado este panorama les cuento mi postura: estoy CONVENCIDA que es sumamente necesario y que contribuye a la SALUD INTEGRAL  encontrar el camino y ENTENDER LA IMPORTANCIA de adquirir y mantener el HÁBITO DE MOVERSE, sin que esto implique un camino hacia algo puntual.

Probablemente no sepamos CAMINAR por CAMINOS SIN MARCAR. Necesitamos saber QUÉ sigue o PARA QUÉ estamos haciendo lo que hacemos.

Pero pienso: con tanta mirada puesta en algo que está por venir… existe la POSIBILIDAD de que nos estemos perdiendo de APRENDER ALGO VALIOSO que el presente tenga para nosotros?

SUGIERO ALTERNAR  los períodos de entrenar CON y SIN METAS CONCRETAS; alternar momentos de OBJETIVOS claros con los que no haya NADA que nos CONDICIONE.

Hay algo que sabemos que no es negociable: NO MOVERSE NO ES OPCIÓN. Estamos DISEÑADOS para movernos; si no lo hacemos, nos enfermamos.

Hay que saber y aceptar que tener un camino claramente demarcado nos ayuda a retomar el hábito, a ordenarnos y a motivarnos.

Pero también hay que tener presente que no es conveniente DEPENDER de los objetivos tan rígidos ya que los períodos LIBRES DE PRESIONES Y CONDICIONES EXTERNAS son muy ricos en APRENDIZAJE.

CREO, fehacientemente, que esto de moverse y disfrutar el deporte y el ejercicio físico no se trata de acumular medallas, selfies y experiencias vacías.  Si no de que cada momento vivido nos haga MÁS CONCIENTES de nosotros mismos, de nuestros procesos, ciclos y VERDADERAS RAZONES DE SER Y HACER.

SUGIERO ir más DESPACIO de a ratos, sin la prisa de llegar a ningún lado

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