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¿Qué es la Psicología Deportiva?

Nace con el objetivo de mejorar la experiencia de los/as deportistas (cualquiera sea su edad y objetivo de la práctica deportiva), optimizar el rendimiento y la salud mental, favorecer el desarrollo armónico de la personalidad y promover el disfrute por la práctica deportiva.  

El funcionamiento psicológico de cualquier deportista puede influir positiva o negativamente en el funcionamiento físico, técnico y táctico/estratégico, por la tanto es muy importante controlarlo en la dirección más apropiada.

También puede brindar herramientas a entrenadores, jueces, árbitros que les permitan desempeñarse en su rol de la mejor manera (sobre todo en aspectos de comunicación, planificación, manejo de emociones). Por último, puede brindar beneficios a las familias de deportistas ya que ayuda a que acompañen de la mejor manera.

Algunas de las variables que estudia y trabaja la psicología deportiva son: atención, estrés, nivel de activación, cohesión grupal, motivación, autoconfianza, comunicación, etcétera. Como parte de la intervención, se realizan entrevistas, observaciones y se emplean algunas técnicas como la relajación, imaginación, visualización, entre otras.

En general, se acude a la psicología deportiva cuando hay algo que está dificultando el aprendizaje, obstaculizando el disfrute, cuando baja el rendimiento, cuando no se logran avances. 

Pero es importante resaltar que no hace falta tener un “problema” para trabajar el entrenamiento mental, también se puede (y debe) trabajar en desarrollo integral del/a deportista. 

Aunque frecuentemente se la asocia a deportistas profesionales o de elite, cualquier persona que realice un deporte o actividad física a nivel recreativo puede beneficiarse de la psicología deportiva.

Aportes de la psicología deportiva a la actividad física y deportes recreativo

Cualquier persona que realice actividad física o deportes a nivel recreativo, tenga la edad que tenga, puede beneficiarse de la psicología deportiva.

Si se tiene en cuenta a la mente como un factor fundamental en el inicio y mantenimiento de la práctica deportiva, se comprende la importancia de entrenarla para sacar más provecho de la misma.

Por supuesto no será la misma manera de intervenir con un/a deportista profesional que la que se aplique con una persona que entrena dos o tres veces por semana en el parque o en el gimnasio.

Es muy frecuente que, en el caso de la actividad física y el deporte recreativo, las personas comiencen a ejercitarse sin haber definido previamente sus objetivos finales e intermedios y esto aumenta la probabilidad de abandono. Para fortalecer la adherencia al entrenamiento, es muy útil trabajar con el planteamiento de objetivos a corto, mediano y largo plazo (trabajar progresivamente) éstos deben ser acordes a un trabajo planificado y establecidos entre profe y deportista. Los objetivos ayudarán a organizar los entrenamientos y actuarán como guía permitiendo que cada cosa tenga un sentido y así se optimice el tiempo de los entrenamientos.

Los objetivos también fortalecen la motivación, las ganas de entrenar cada día ya que permiten ser conscientes de los logros que se van alcanzando gracias al esfuerzo, esto es fundamental sobre todo en quienes tienen una historia deportiva con múltiples interrupciones.

Se deberían plantear dos tipos de objetivos: por un lado, los objetivos de resultado, que son los logros derivados de la práctica del ejercicio (por ejemplo, mejorar el estado físico); por otro, los objetivos de realización que apuntan, más allá del resultado, a una conducta específica del rendimiento, se puede decir que son los pasos que se deben seguir para alcanzar el resultado, por ejemplo: ir a todas las sesiones de entrenamiento, correr durante 30 minutos, realizar determinado ejercicio al 80% de intensidad, etc.

Pero el planteamiento de objetivos, no es útil solamente para las personas con baja motivación o falta de adherencia, también lo es para quienes ya tienen el hábito y han incorporado el entrenamiento a su rutina cotidiana ya que: 

  • Aumentan la calidad del trabajo realizado
  • Dirigen la atención hacia los aspectos importantes de cada ejercicio
  • Permiten tener noción de los aspectos que están bajo el control propio (para enfocar el esfuerzo en eso) y los que no
  • Cuando se logran, se refuerza la autoestima

Entonces, el planteamiento de objetivos desafiantes y progresivos puede favorecer la construcción del hábito de hacer actividad física, fortalecer la motivación cotidiana por el ejercicio y optimizar los trabajos realizados en los entrenamientos.

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